La siembra del arroz

El cultivo del arroz comienza con la preparación de la tierra. Se rotura con el arado la costra de arcilla que se endurece cuando el terreno se seca.

Con las primeras lluvias, la tierra se ablanda y es el momento de reforzar los diques que delimitan la parcela y evitan entradas de agua violentas o indeseadas.

Mientras tanto, en una zona aparte, fuera del área encharcada, se prepara el semillero. Hay que calcular cuánto arroz sembrar, una cantidad que varía según la densidad de la plantación y el número de plantas por manojo.

El arroz se siembra muy denso y, al cabo de unas tres semanas, está listo para trasplantarse a la parcela definitiva. Es una tarea que requiere mucha mano de obra. Durante varios días se arrancan las plantas, se atan y se llevan al arrozal inundado, donde se plantan una a una en el barro, formando manojos de dos, tres o cuatro plantas.

En nuestra zona es frecuente que los peces se coman algunas plantas, así que a veces toca replantar en ciertas partes.