Acceso al agua
Llevamos agua potable a las aldeas de Sierra Leona para que nadie tenga que ir lejos a buscarla
En las aldeas de Sierra Leona donde trabajamos no hay agua potable cerca. La gente la busca en arroyos y, en la estación seca, en hoyos profundos que solo conservan un poco de agua turbia en el fondo. Llevarla a casa en baldes de 25 o 30 litros es un trabajo muy duro que recae sobre todo en mujeres y niños.
Ese tiempo se resta a todo lo demás: a la escuela, al campo y al descanso. Tener agua cerca mejora la alimentación, la higiene y la salud, y permite que los niños y jóvenes dediquen su día a estudiar.
Cada aldea es distinta, así que la solución también lo es. Donde vive mucha gente, instalamos una bomba solar, un depósito y una red con varios grifos. Donde son pocas familias, basta un pozo bien hecho en el centro del pueblo.
Siempre que podemos, aprovechamos lo que ya existe, como pozos y depósitos abandonados que después reacondicionamos. Y decidimos con la comunidad dónde va cada pozo, para que sea cómodo de usar y no genere conflictos.
Ponemos de nuevo en marcha pozos y depósitos que llevan años sin uso
En las aldeas más grandes construimos el pozo, un depósito elevado y una red que acerca el agua a diferentes puntos del poblado.
En las aldeas pequeñas, excavamos a mano pozos sencillos, en el centro del pueblo, para que nadie tenga que desplazarse a por agua.
Mantenemos pozos y depósitos para regar nuestros cultivos y apoyar a los agricultores.

Limpiamos un pozo seco junto a las escuelas y excavamos a mano cinco o seis metros hasta llegar al agua. Entubamos las paredes y pusimos un fondo de piedras para que el agua saliera más clara. Después construimos una estructura de hormigón con un depósito de 5.000 litros, placas solares y bomba, y una red de abastecimiento hasta el pueblo con varios grifos.

Hicimos un pozo en el centro del pueblo, sin bomba ni depósito, para que nadie tenga que cargar agua desde lejos. Los operarios lo excavaron a mano y tuvieron que atravesar una veta de arcilla muy dura hasta encontrar agua a unos 21 metros.

En 2026 excavamos un pozo nuevo en otra zona, porque el acceso al antiguo generaba conflictos con la explotación de patos. La gente ya ha optado por el pozo nuevo, y el antiguo queda para riego.

Recuperamos un pozo construido en 1991 que llevaba cerrado desde el comienzo de la guerra, lo limpiamos y le instalamos un depósito, bomba y placas solares. También reparamos filtraciones, cambiamos grifos y canalizamos el agua sobrante, que encharcaba el suelo. En 2019 construimos además un pozo y un depósito pequeño en nuestro terreno de cultivo
Queremos seguir llevando agua a más poblaciones. Tu ayuda lo hará posible
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