El pozo de Batbai: una historia de patos y convivencia

Durante la temporada seca, el agua escasea. La ropa se lava en los pozos, que conservan un poco de agua turbia en el fondo. Al final del día también se usan para el aseo, por lo que el trasiego de personas (muchas veces familias enteras con niños) entre el pozo y sus casas es constante.

Nuestros pozos están dentro de nuestro terreno, y para llegar hasta ellos hay que pasar por delante de la casa, atravesar la explotación de patos y sortear los aperos. Esto nos ha traído problemas: los niños, en su ir y venir, llegaron a matar un pato. Ante esta situación, tuvimos que sentarnos a hablarlo y buscar una solución que funcionara para todos.

La respuesta fue excavar un nuevo pozo en otra zona, a la misma distancia de las casas y con agua de igual o mejor calidad. Con el tiempo, la gente ha optado por acudir a este nuevo pozo, más cómodo y con más agua que el anterior. Los pozos antiguos, mientras tanto, quedan disponibles para el riego cuando haga falta.